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Academia Paraguaya de la Historia

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EDIFICIO FUNDACIÓN “LA PIEDAD” - Sede de la Academia Paraguaya de la Historia Este vetusto edificio, erigido en un lugar privilegiado de Asunción. La obra fue iniciada en 1926, se estancó por el vendaval de la guerra que se avecinaba, en 1929. Pero mediante el aporte pecuniario de la familia Barbero pudo concluirse. Los planos fueron encomendados al Ing. Arq. Luis Navarro y ejecutado por el Ing. Mario Mariotti. Consta de dos plantas y un hermoso parque en frente. Es propiedad de la Fundación “La Piedad”, institución benefactora de la Academia Paraguay de la Historia.
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A 75 años de su fundación
La Academia Paraguaya de la Historia completa Setenta y Cinco años de existencia. Inició su auspiciosa labor con la denominación de “Instituto Histórico Nacional”, fundado el 11 de noviembre de 1895. Una nómina de connotados paraguayos enriquece el acta de constitución: don José S. Decoud, don Blas Garay, don Cecilio Báez, don Venancio V. López, don Teodosio González, don José Tomás Legal, don Manuel Amarilla, don Manuel Domínguez, don Pedro P. Caballero, don Cleto Romero, don Fabio Queirolo, don Enrique Solano López, don Víctor Soler, don Facundo Insfrán, don Emeterio González, don J. Gaspar Villamayor, don Benjamín Aceval, don Héctor Velázquez, don Pedro Peña, don Alejandro Audibert.
Al conmemorarse el IV Centenario de la fundación de Asunción, el 15 de agosto de 1937, el Instituto pasó a denominarse “Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas”, con idénticas características y funciones que la entidad primitiva. Pese a las condiciones adversas que impusieron tanto la Guerra del Chaco como la Guerra Civil de 1947, en la que en la segunda de ellas la mayor parte de sus miembros fueron desterrados, la institución continuó su marcha sin interrupciones.
Con la modificación de los Estatutos en el año 1966, la entidad adquiere una nueva transformación, surgiendo así la “Academia Paraguaya de la Historia” de acuerdo a la resolución de la Asamblea Extraordinaria. En la misma se declara como institución civil y constituida con fines específicamente culturales fijando domicilio en Asunción en el predio de la calle España nº 217 y Mompox. En 1997 se registra su traslado definitivo a su sede actual en la calle Andrés Barbero 230 esquina Artigas, edificio cuyo aspecto tradicional y majestuoso ofrece un marco adecuado para asiento de la histórica corporación.
Al celebrar este aniversario, es muy grato relevar los conceptos altamente señalados por el papel cumplido a favor del conocimiento del pasado nacional y su importante labor difusora de la historia patria en función de hechos y publicaciones realizados por renombrados estudiosos paraguayos y extranjeros. Se suma a esto la publicación ininterrumpida del Anuario “Historia Paraguaya”, que lanza en esta ocasión su quincuagésima segunda edición. La misma cumple a cabalidad con el deber de difundir el bien nutrido universo informativo de la historia del Paraguay
La forja de ideales continúa iluminando con el mismo vigor el presente y el futuro de la patria. Al constituirse la Academia en orientadora de la verdad histórica nacional, alejada de tendencias y mitos que han prevalecido en ese polémico territorio, esta benemérita institución honra a sus numerarios y fundadores siguiendo la senda señalada por los mismos; busca y ahonda referencias y documentos que avalen el rico acerbo de las fuentes con la misma pasión que la llevaron a cabo los primeros estudiosos. Consecuente con su divisa “Super Omnia Veritas” sus miembros siguen honrando la institucionalidad en el ámbito de la investigación y al acopio de libros y documentos.
Es una obligación placentera de reconocer en este importante onomástico el apoyo permanente de la Fundación La Piedad, cuyo mecenazgo nos ampara.
Frente a los desafíos de la nueva etapa a cumplir, corresponde a los señores numerarios acompañar las expresiones del primer presidente del Instituto de Investigaciones Históricas, cuando anunciaba la intención de “Edificar la Patria, enriquecerla con el trabajo y ennoblecerla con ciencia y virtud”. Decisión que tratará de cumplir con mayor ahínco en el curso de sus tres cuartos de Siglo de vida.
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